El cristianismo dice que una vez que te mueres, si has sido bueno a lo largo de tu vida, irás al cielo y; si has hecho malas acciones, irás al infierno. También, cuando un hombre muere, el alma se separa del cuerpo y se queda solo el alma que va con Dios. Por ello, la muerte no es el fin, sino la puerta a otra vida.
También, el que va al infierno no tiene otra oportunidad por lo que has ignorado a Dios y no vives con él.
Así que, el cielo sería un lugar en el que estas con Dios y el infierno, un lugar en el que tienes el rechazo absoluto de Dios.
Nos imaginamos el cielo como la casa de Dios, un paraíso, todo nubes, todo blanco. También con San Pedro con las llaves. En cambio, nos imaginamos el infierno con llamas, fuego, todo rojo...
Un imaginario es un conjunto de imágenes que expresan un concepto o creencia. Tienen mucha más fuerza que los conceptos que son más abstractos y ayudan a vivenciar una realidad.
En la actualidad, el imaginario del cielo y del infierno forma parte de nuestra cultura pero no nos influye en nuestra vida.
Al principio, los primeros cristianos, pensaban que iban a vivir una vida con Dios. Representaban su esperanza con escenas del antiguo testamento: 3 hebreos en el horno caliente. A partir del siglo cuarto, se declara la religión cristiana como religión oficial del Imperio Romano. Empieza a enfatizarse el tema de la salvación individual, en la condenación: el infierno y se plantea la idea de Dios como un juez implacable.
Hay gente que dice que justo dentro de la tierra hay un caminito que lleva al purgatorio, donde se decide si vas al cielo o al infierno.
Del siglo XVI hasta el siglo XX, hubo una crisis del imaginario. Galileo y Copérnico propusieron la teoría del Heliocentrismo en la que decían que todo es corruptible y profano. También, se comenzó a estudiar críticamente la Biblia. Y, por último, la crítica marxista.
En el siglo XX, se comenzaron a representar el cielo y el infierno como representaciones de una realidad que nos promete Jesucristo. Y, por ello, se piensa que la vida después de la muerte es "la comunión con Dios"
Nos imaginamos el cielo como la casa de Dios, un paraíso, todo nubes, todo blanco. También con San Pedro con las llaves. En cambio, nos imaginamos el infierno con llamas, fuego, todo rojo...
Un imaginario es un conjunto de imágenes que expresan un concepto o creencia. Tienen mucha más fuerza que los conceptos que son más abstractos y ayudan a vivenciar una realidad.
En la actualidad, el imaginario del cielo y del infierno forma parte de nuestra cultura pero no nos influye en nuestra vida.
Al principio, los primeros cristianos, pensaban que iban a vivir una vida con Dios. Representaban su esperanza con escenas del antiguo testamento: 3 hebreos en el horno caliente. A partir del siglo cuarto, se declara la religión cristiana como religión oficial del Imperio Romano. Empieza a enfatizarse el tema de la salvación individual, en la condenación: el infierno y se plantea la idea de Dios como un juez implacable.
Hay gente que dice que justo dentro de la tierra hay un caminito que lleva al purgatorio, donde se decide si vas al cielo o al infierno.
Del siglo XVI hasta el siglo XX, hubo una crisis del imaginario. Galileo y Copérnico propusieron la teoría del Heliocentrismo en la que decían que todo es corruptible y profano. También, se comenzó a estudiar críticamente la Biblia. Y, por último, la crítica marxista.
En el siglo XX, se comenzaron a representar el cielo y el infierno como representaciones de una realidad que nos promete Jesucristo. Y, por ello, se piensa que la vida después de la muerte es "la comunión con Dios"
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