Te han contratado como redactor de la prestigiosa revista teológica RAZÓN Y FE. El primer trabajo que te han asignado es contestar a las cartas recibidas por los lectores. Este mes sale un monográfico sobre la esperanza cristiana del más allá y debes responder a los lectores que han escrito sobre este tema.
- Me llamo Julián, actualmente estoy en paro y mi situación económica es muy mala. Me despidieron injustamente del trabajo y no he conseguido encontrar uno nuevo. El párroco de mi iglesia me ha dicho que “sea paciente” que Dios me premiará en el cielo por mis sufrimientos. Pero yo sé lo que decía Marx, que la religión es el opio del pueblo, ¿qué cree usted?, ¿no tiene razón Marx asegurando que la creencia en el más allá es un engaño? Muchas gracias.
Hola Julián,
Lo primero que quiero decirte es que la paciencia es la madre de todas las ciencias, pero lo que te dijo tu párroco no representa las creencias cristianas. Sí, es cierto que Marx dijo que la religión es, por así decirlo, el consuelo del pueblo, que lo anima a soportar los males de la vida con la esperanza de tener un mejor futuro en el cielo, o donde sea que vayamos al morir. También es cierto, sin embargo, que el “cielo” cristiano, por así decirlo, o la Vida, consiste en superar nuestras limitaciones y sufrimientos, no aceptarlos. Estoy seguro de que tu párroco no se refería a que aceptaras sin más tu difícil situación, sino que luches por superarla y busques apoyo en Dios, que le pidas paciencia y fuerzas para seguir. Por todo ello te sugiero que tengas cuidado con la paciencia, ya que a veces hace que dejemos de buscar estar en comunión con Dios y nos olvidemos de que en esta vida hay que luchar por lo que queremos.
- Hola, buenos días, hace poco me he enterado que el antiguo papa Benedicto ha dicho que el cielo no es un lugar, ¿Cómo es esto posible? ¿Dónde iremos después de muertos? No entiendo nada, ¿me lo podría explicar? Gracias (María).
Hola María,
Es importante que entiendas que para los cristianos, la muerte es algo muy abstracto. Para ellos estar vivo significa estar en comunión con Dios, por lo que la muerte no es tanto un estado físico como la ausencia de Dios. Por lo tanto, el cielo no es lugar físico al que vayamos si nos portamos bien, ni el infierno una cárcel de lava y fuego, sino todo lo contrario. El cielo, o la Vida, que contrarresta a la Muerte (ausencia de Dios), es un estado de felicidad absoluta y paz con Dios y con nosotros mismos, y sólo se consigue superando nuestras limitaciones y dejando atrás todo lo que nos aleje de Dios.
Esto no significa, sin embargo, que la gente que no es cristiana no pueda encontrar este estado de felicidad, siempre que mantengan una vida honrando a los valores cristianos, respetándose a sí mismos y a los demás. Nuestra vida en la Tierra es un encuentro con Jesús, al que conocemos a través de la fe o incluso sencillamente compartiendo su estilo de vida, y esto aumenta tras la muerte. Sé que es confuso que la gente se refiera al cielo como “Reino de Dios” o como algo que está por encima de nosotros en el plano físico, pero al fin y al cabo el cielo es un estado del alma, un estado de comunión con Dios, lejos de los límites del tiempo y el espacio.
En definitiva, el Cristianismo dice que cuando una persona muere, no es una ruptura importante; afirma que tenemos que confiar en Jesús, que dio su vida por nosotros para que tengamos una vida eterna, y la muerte no es más que un paso hacia esta vida de plenitud, paz y absoluta felicidad.
- Me llamo José María, hace tiempo que dejé de creer en la resurrección de Jesús porque me parece que no tiene sentido. ¿Si Él venció a la muerte hace 2000 años por qué sigue habiendo maldad en este mundo?¿No se supone que las cosas tendrían que haber cambiado? Muchas gracias, espero su respuesta.
Hola José María,
La maldad existe desde siempre. Según la Biblia, empezó con el pecado de Adán y siguió cuando Caín mató a su hermano. Respeto tus ideas, y entiendo que no le encuentres mucho sentido a esto. Sólo te pido que tengas en cuenta que Dios creó al hombre libre, por lo que tiene la capacidad de decir “no”, lo que lo lleva a cometer muchos errores. Dios nos ama a todos por igual, pero eso no quiere decir que no haya personas que se nieguen a aceptar este amor. Por ponerlo de alguna manera, si tu madre te dice que hace frío y que te pongas el abrigo, más de una vez tu sales a la calle sin el abrigo, a pesar de que sabes que tu madre lo hace por tu bien, y al día siguiente estás en la cama con fiebre. Pues bien, con Dios pasa lo mismo. Él quiere que hagamos lo mejor para nosotros, pero a veces simplemente no escuchamos. Ésta es la razón de que haya tanta maldad y sufrimiento en el mundo: las personas se alejan de Dios. Por todo ello no voy a negarte la existencia de la maldad en el mundo, pero debes entender que el sacrificio que Jesucristo hizo por nosotros no va a hacer que todo lo malo del mundo se evapore de la noche a la mañana. Hay que luchar contra el mal de este mundo, siguiendo los valores cristianos y respetando la vida, para así continuar el trabajo que empezó Jesucristo cuando murió en la Cruz por los pecados de los hombres.
- Hola soy Antonia, quería que me pudiera explicar en qué consiste el juicio de Dios. He oído a mi profesor de religión decir que es juicio de revelación no juicio punitivo y la verdad no entiendo nada. ¿No se supone que Dios juzgará a todos y castigará a los malos y premiará a los buenos? Muchas gracias.
Hola Antonia,
Esa es una concepción equivocada que se tiene en la actualidad de la religión cristiana. Dios no va a evaluar tu vida minuciosamente, analizar los detalles y encontrar todos los pecados que hayas hecho. Esta es una imagen tergiversada de Dios, la de un juez impecable; por el contrario, Dios no desea la muerte del pecador, sino que este se convierta y viva. A lo largo de la vida todos cometemos errores, vamos a tener momentos de bajón en los que haremos cosas que normalmente no haríamos. Lo importante es que la persona se arrepienta, y que busque ser una mejor persona a partir de ahí. La salvación o la perdición no es algo que decida Dios desde fuera, sino que es una decisión que cada cual hace con su vida.
- ¿Es verdad lo que he oído de que la Iglesia ahora afirma que no existe ni el cielo ni el infierno? Gracias (Eduardo).
Hola Eduardo,
Para empezar, cuando hablamos del infierno y del cielo no nos referimos a lugares, sino más bien a un estado del alma, o de la conciencia que surge a partir de la actitud que hemos tenido a lo largo de nuestras vidas hacia el Señor.
En el caso del cielo, se trata de un estado de paz, de plenitud y de felicidad que nos causa el estar, finalmente, con Dios. Nuestra vida en la Tierra no es más que un camino a seguir para dar el siguiente paso (la muerte) hacia la vida eterna que nos prometió Jesucristo.
El infierno, al igual que con el caso del cielo, tampoco se trata de un lugar. Podríamos afirmar que es el endurecimiento de la persona en el mal, que se debe al rechazo que siente una persona hacia Dios.
- Hace poco leí el cómic de Paradeysos que ustedes reseñaron en la revista pasada. Me ha llamado la atención en especial que representa al Espíritu Santo como una mujer y no como una paloma. Me ha dejado muy intrigada. ¿Me podría explicar cuál es el motivo de esto?
Hola,
Para los cristianos el ser amados profundamente, la búsqueda de la felicidad y de realizarnos plenamente como personas da lugar a nuestra necesidad de encontrarnos con nuestro Creador. Este deseo se expresa desde la clave del amor de una mujer que va en busca de su amado; una vez juntos, estos se complementan y están completos. Lo que ocurre con Dios es lo mismo: el amor y la pasión que siente hacia los seres humanos sería “comparable” con el deseo de plenitud y de amor eterno presente en lo más profundo de cada persona.
El Espíritu Santo se representa más adelante, también como una mujer en el cómic, precisamente para enfatizar la mediación que este lleva a cabo para que la humanidad (la mujer del párrafo anterior) llegue al “abrazo” del Padre. El Espíritu, figurado en una atmósfera de luz, se hace patente en la figura de una mujer con los cabellos de fuego.
Antiguamente, el Espíritu Santo había sido representado en términos femeninos por los sirios y los antiguos cristianos semitas. Sin embargo, en este cómic el autor utiliza este ente femenino de manera simbólica, y pretende mandar al lector un mensaje.
Espero que te haya servido de ayuda!
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